
Y llego el día… jamás pensé que sentiría imágenes en mi ser
Ahora recuerdo aquella noche en la que a pesar de tristeza delante de el solo sonreía para disimular que era fuerte, que la fuerza me aria sentir con una decisión, que el después diría no… pero aquello nunca llego, la noche se aproximo y yo mirándolo a los ojos ya no tenia palabras para decirle una vez mas te amo, el sabia lo se, el sabia, y también sabia que no era yo la culpable de razones que un cabían ya en mi ser.
Días pasaron, noches oscuras me fui entregando, perdí la noción del tiempo, esperando ver la luz del día… fue cuando me perdí, me enamore de un lugar, donde hasta el día de hoy le soy fiel, todos los días sentada en aquel lugar tomando tazas de café siento que vivo el presente, no miro mi alrededor, solo existo yo… aquel café en Miraflores, aquel café donde sus pasos jamás me alcanzaran, no tengo sombras, no tengo destino…
Sabia ya la hora que llegaría, sabia ya que cuando el cielo muestre su primera estrella estaré empujando la puerta de vidrio, para sentarme en la tercera mesa, pegada a la pared, sabrá también que sacare un libro, me pondré mis lentes y empezare a leer, viene un café, vienen 2, perdí la noción del tiempo, dejo de leer y solo pienso, pienso en el tiempo que pude creer en muchas cosas…pienso en el… las locuras de niña, locuras de confiar en alguien mas que en mi misma, locuras que yo jamás dude.
El día llego y se acerco a mi mesa, solo me dijo, ¿deseas conversar? , lo mire a los ojos fijamente y le dije, deseo caminar, y fue así que sin rumbo caminamos bajo el cielo gris de lima, en silencio los dos, no lo conocía y no me importaba saber de el, solo quería que alguien que no sepa nada de mi supiera esta noche toda mi vida.
Y llegamos a un parque grande, si también lo recuerdo, como olvidarlo, aquella tienda en la esquina, aquellos árboles que acariciaron mi rostro, llegue al parque El Olivar, pero yo seguí caminando y me senté en aquella misma banca, donde siempre iba después del café, si, sin pensarlo siempre iba al mismo sitio… dándome un tiempo para mi misma, el ya lo sabia, el sabia que me encontraría en estos 2 lugares si es que faltaba a uno estaba en este o si faltaba al café venia a esta banca.
Dijo entonces, dime algo, empecé a conversar, no paraba de hablar, el no decía nada, solo sonreía y hacia que yo en algunos segundos sonría y diga ¡rayos!, empezaba de nuevo y contaba la historia, esta historia que aun aprieta mi pecho, fue tan rápido dije al final de todo, y lo único que el me dijo fue “cruzar la calle no es difícil”, fue entonces que lo mire a los ojos y vi. el rostro de aquel joven de aproximadamente 21 años, un desconocido para mi que solo repetía, “cruzar la calle no es difícil”… empecé a reír, a reír sin parar junto con el, hace tiempo que no reía de esta manera, hace tiempo mis ojos no mostraron este brillo de la noche, entendí entonces que aun vive dentro de mi…
Escuchaba lo que me decía, ahora era el que no dejaba de hablar, eran esas palabras exactas las que necesitaba, y me pregunto ¿alguna vez no has confiado tanto en alguien?, sonreía, ganas de llorar tenia pero no podía, no podía ya mirarlo a los ojos y decirle aprenderé a no soñar…
Fue entonces que comprendí que en cada persona que veo, me veo a mi, es como un espejo, que en cada uno de ellos veo algo que me gusta de mi, ese algo que yo no me había dado cuenta… aprendí a no confiar siempre en las personas y hasta el día de hoy no he vuelto a caer…
No volví al mismo café, se que el aun trabaja ahí, se que es un joven de aproximadamente 21 años, a veces paso por el café, pero empujar una vez mas esa puerta de vidrio me ara volver a la misma carolina de antes, algo que ya no deseo.
Ahora tengo otro lugar, ubicado en una esquina, cruzando 2 avenidas grandes… bonito el lugar, donde pierdo la noción del tiempo y su sonrisa aparece dibujándose en el libro que tengo sobre la mesa… sin querer he vuelto al mismo lugar… desde aquel día no lo he vuelto a ver…
He decidido morir para el.
“Cruzar la calle no es difícil”